Este
pequeño país, que solamente se conoce por los campeonatos de Football, se
convirtió en la víspera de la Navidad de 1972 en “Noticia”.
Y los hechos llenaron las páginas de los diarios de todo el mundo:
cuarenta y cinco uruguayos se habían perdido en los Andes a causa de un
accidente aéreo el 12 de octubre y dieciséis se salvaron gracias a dos de
ellos (Fernando Parrado y Roberto Canessa) que caminaron durante diez días
a temperaturas extremas y a una altura de cinco mil metros atravesando los
Andes y logrando llegar a la civilización después de setenta y dos días en
la nieve.
Que la unión hace la fuerza no tengo la menor duda y que alguien debería
de homenajearlos (incluyendo a los que se quedaron) con una escultura en
algún lugar de esta ciudad, tampoco.
Como este año se cumplen treinta años de aquella tragedia, elegimos a
Fernando Parrado porque consideramos que cumplió un papel preponderante en
el caso.
Si “Nando” hubiera decidido abandonarse y morir luego que vio lo que le
sucedió a su madre Eugenia y a su hermana Susana lo hubiésemos considerado
una cuestión lógica y comprensible, pero lo asombroso de esta historia es
que fue todo lo contrario: se recuperó del coma que sufrió en el accidente
y cuidó a su hermana moribunda hasta último momento, y luego que falleció
tuvo la determinación de escapar de la muerte.
En algún lugar del libro “Viven” leí: “era el más dispuesto a desafiar al
frío y a las montañas y aquel tímido con ínfulas de play-boy, se había
convertido en un héroe, su valor, resistencia y abnegación lo hacían el
más querido de todos...y para muchos era la fuente de consuelo...era más
sencillo, afectuoso, agradable, de buen temperamento y rara vez insultaba”
Y partió con Roberto Canessa, y, a fuerza de coraje recorrieron las
montañas con una inagotable fortaleza que trasmitía a su amigo, y, cuando
lograron su objetivo, se subió a un helicóptero y a pesar del pánico que
sintió volvió al lugar a rescatar a sus amigos.
La vida, antes
¿Cuál es tu barrio?
Primero vivimos en el Prado, luego en Punta Gorda y después nos mudamos a
Carrasco donde pasé mi adolescencia. Fui al Christian Brothers toda la
vida, pero la jardinera la hice en el Jesús María.
¿De dónde era tu
madre?
De Ukrania, y vino al Uruguay a los dieciséis años y se fue a vivir a
Quebracho en Paysandú. Eran apicultores. Cuando fue más grande regresó a
Montevideo y trabajó en un laboratorio y conoció a mi padre y aquí estoy
yo y mis hermanas Graciela y Susana que murió en los Andes. ¿Qué recuerdos tenés
de tus años en el Colegio Stella Maris?
De los años más lindos de mi vid, por los amigos, ojalá pudiera volver a
vivir esos años del liceo en el Christians que fueron espectaculares,
yendo en bicicleta todas las mañanas, los amigos, el rugby, épocas que uno
añora con gusto. ¿De qué jugabas al
rugby?
De segunda línea, quería jugar de wing pero no me dejaban.
¿Aprendiste a ser
segundón en Rugby? porque en esa época La Cachila era la que ganaba...
Sí,
fui segundón pero también le gané algunos partidos. Pero de buena época,
que recuerdos, esa rivalidad deportiva dentro de la cancha se acababa
afuera.
Hoy siento una gran hermandad con todos los rivales, especialmente con los
Old Boys.
Definime en términos
de valores lo que significa la palabra rugby.
Parte de mi vida, jugué 11 años en primera división, significa amigos,
carácter, formación, educación, viajes, amor, todo.
Tu formación física,
¿influyó en lo que fue tu supervivencia en Los Andes?
Ayudó bastante, pero también a través de Los Andes creo mucho en el
espíritu humano, en la fuerza, porque cuando intentamos hacer eso al final
con Roberto, ya éramos una piltrafa. Los físicos ya estaban gastados.
¿Y tu formación
religiosa?
En mi caso creo que influyó más el rugby que la formación religiosa. Para
mí el rugby es casi una religión.
¿Cuáles eran tus
expectativas, tus proyectos y sueños?
Era un divague, no tenía ni idea que iba a hacer de mi vida. Ahora
tampoco, estoy buscando, estoy open 24 hours. Hay gente que tiene
vocaciones definidas que quieren ser médicos o abogadas, o investigadores
desde chicos o bomberos, a mí me gusta tomarme la vida como viene o sea
que te diría que tengo casi los mismos sueños que antes.
Me acuerdo un día en el patio del colegio cuando te daban las charlas del
test vocacional, yo decía pero yo no quiero hacer nada de todo esto, no
quería ni ser abogado, ni médico, ni ingeniero, ni escribano ni
arquitecto.
En aquellos tiempos ara todo más difícil, también era todo en cuadrado, o
hacías eso o no eras nada. Hoy hay unas carreras más cortas, de marketing,
comunicación. Como un chico, Ignacio Iturria, que estaba en mi clase,
todavía no se había despertado su vocación, y hoy es uno de los pintores
más importantes del país. En aquel momento éramos todos igualitos y el no
pintaba como pintor. Todo era como más cerrado.
La tragedia
Alguna vez antes del
accidente, ¿habías pensado en la muerte?
Igual que cualquier persona, pero cuando tenés 18, 19 años jugás al rugby,
sos inmortal, esta todo muy lejos. Pude haber pensado alguna vez algo,
pero nunca de una forma importante.
¿Te asombra lo que
hiciste en los Andes?
Hay preguntas que no tienen respuestas y no te podés pasar la vida
cuestionándote cosas porque sino no vivís más. Yo soy práctico y lo heredé
de mi padre que me dijo: “Nando, lo que pasó, pasó y al sol, que sale
todos los días, no le importa lo que pasó, seguí viviendo...”
Yo asumo que tuve un problema enorme, un accidente brutal que ojalá no
hubiera sucedido pero sucedió y lo tuve que asumir como tal. Yo perdí a mi
madre, mi hermana y mis mejores amigos, tuve que pagar un precio altísimo.
Hoy no lo sufro pero el que te puede decir lo que realmente pasamos y lo
inhumano que fue es Roberto. Solamente él te lo puede decir porque nadie
más se imagina lo que fue esa caminata.
Cuando se cumplieron veinticinco años del accidente fuimos allá y quisimos
hacer el trayecto pero al revés y no pudimos aunque fuimos preparadísimos
con un equipo espectacular de expertos andinistas, gente que subió al
Everest, mulas y caballos pero era tan peligroso por los glaciares que no
pudimos y yo veo que la diferencia está en que cuando vos tenés tu vida
solamente y nada más, hacés lo que por salvarte y no ves que te estas
muriendo. Es una situación más allá de todo, no hay futuro porque todo
está perdido. Yo no lo podría haber hecho sin él ni él sin mí porque nos
acompañamos y nos estimulamos juntos. Ese trayecto era solamente para dos
personas. Fuimos un equipo perfecto con una combinación de factores que
hizo que la cosa saliera.
Cuando encontramos al arriero no era que estábamos cansados, nos estábamos
muriendo lisa y llanamente, ya no había fuerza, energía, músculos, pensá
que hacía diez días que caminábamos por casas blandas y en peligro
constante luego de pasarnos sesenta y pico de días en condiciones
inhumanas.
¿Hoy en día que es lo
que más recordás?
Me acuerdo de momentos, del frío espantoso...
Me acuerdo de mis amigos que no tuvieron mi suerte y que eran mucho
mejores que yo y se murieron y me acuerdo de un momento que fue el más
horrible de todos, cuando con Roberto subimos al pico más alto de los
Andes esperando ver verde y chimeneas con humo y nos encontramos con el
mismo panorama desolador de siempre: montañas y montañas y montañas cada
cual más alta y los dos estábamos allí parados mirando eso. Te puedo decir
que me derrumbé.....ayyy (ese ayy fue desgarrador, lo dijo despacito, le
salió del alma y me trasmitió terror).Pero no podíamos permitir que los
sentimientos nos controlaran y le dije a Roberto que no me quería morir
parado en la montaña, que me iba a morir caminando y que teníamos que
seguir al oeste.
Los días estaban más lindos y hacía calorcito.
¿De que temas
hablaban?
Por sobre todo, los temas más importantes eran los afectos y la familia.

Después del alud donde
los que sobrevivieron pensaron que ya después de eso se tenían que salvar
seguro ¿Cómo les afectó la muerte de Arturo Nogueira y luego la de Numa
Turcatti?
¿Qué teníamos que salvarnos seguro? Hasta el último minuto del último día
yo pensé que estaba muerto, hasta el último minuto del día 72, pensé que
estaba muerto, nunca pensé que me iba a salvar 100 por ciento, es más, era
absolutamente inconcebible pensar eso para mí, capaz que otros.
¿En ese momento le
tuviste más miedo a la locura o a la muerte?
A morirme tan joven no, supongo que a la locura entonces, porque miedo
sentí.
¿Hay alguna frase que
usaban habitualmente, de aliento?
Había si algunas frases alentadoras algunas frases como “todavía estamos
respirando, estamos vivos.”
¿Alguna vez te
cuestionaste por qué les sucedió todo esto?
No hay respuesta...Si vivís te podés morir y todo es un riesgo. Hay gente
que vive y nunca le pasa nada y otra de todo.
Yo siento que me saqué la lotería al revés.
La vida después
¿Cuándo te diste
cuenta de que te habías salvado?
Cuando el arriero se dio vuelta y nos miró.
¿Cómo fue volver al
mundo siendo un héroe?
Todos fuimos héroes en esta historia. Los que volvimos y los que no.
Hicimos lo que pudimos.
Mirá, cuando todo está sucediendo nadie se da cuenta de nada y no te
imaginás que vas a salir con vida porque siempre estás recibiendo palo
tras palo y sin embargo le toca a otro la muerte y vos te vas salvando.
Menos te imaginás que luego van a escribir un libro y hacer una película.
Estábamos condenados pero volví y pude seguir comiendo pizza en “La
Mascota”
Yo fui la figura que salió al final. Pero es muy traumático porque sos el
mismo por fuera y vas a comer la pizza y todos te tratan distinto y por
dentro estás destrozado y por supuesto que cambiaste y la gente te
reconoce y te trata como un héroe.
¿Y la prensa como los
recibió?
Bien, menos la prensa amarilla. La prensa amarilla siempre existió en el
mundo, pero nunca tuve la oportunidad, por suerte o por desgracia, de
encontrarme con un periodista amarillo, nunca jamás, que pudiera llagar a
decir algo delante de nosotros.
A pesar de que la
Iglesia no considera lo ocurrido como una comunión sino como un acto de
inspiración, ¿qué sentiste al ver que algunos confundieron esa “comunión”
con “antropofagia”?
Es problema de ellos. Aquí en el Uruguay, yo nunca ví a nadie que me
condene.
¿Para vos el haber
logrado sobrevivir fue “un milagro”, o fue exclusivamente “obra del
hombre”?
Obra del hombre cien por ciento, yo no sentí ninguna mano más.
Acá se romantizó mucho la historia, pero te puedo asegurar que no fue nada
lindo.
¿La durísima prueba
por la que tuvieron que pasar, te cambia tu actitud frente a la vida?
A mí me dio mucha posibilidad de creer en el espíritu humano, en la
persona, lo que es capaz de llegar a hacer una persona, y eso me ha
ayudado a lo largo de toda mi vida, comparando los problemas que
encontramos hoy con los que encontramos ahí son muy pequeños. Yo comparo
los problemas de hoy, y digo por suerte tengo problemas. Hoy yo tendría
que estar enterrado en un glaciar.
¿Cuánto hubiéramos dado en aquel momento si nos hubieran dicho que dentro
de treinta años íbamos a estar con una deuda en el banco? Soy optimista
cien por cien.
¿Volviste a jugar al
rugby?
Después volví, jugué casi 5 años después.
¿Se reúnen con los
sobrevivientes?
Si, dos o tres veces a año lo hacemos con las mujeres y nos vamos un fin
de semana a algún lado y el 22 de diciembre es sagrado.
Quisiera que me
dijeras algo de tu madre
Mirá, tengo el recuerdo más lindo de ella pero nunca he llorado por ella y
si lo he hecho por Panchito Abal (murió en Los Andes), pero la naturaleza
humana es sabia y el tiempo pasa.
¿Te gustaría dejarle
algún mensaje a quienes se interesan por este tema?
No tengo nada para...Tuve la desgracia de estar en el lugar equivocado en
el momento equivocado, nada más, no soy ningún Mesías que pueda decir nada
importante, soy absolutamente igual que cualquiera, cualquiera de Old Boys
pudiera haber estado invitado en ese avión, o le podría haber pasado a
cualquier equipo de Old Boys en algún viaje, ¿Qué tenemos de diferente?
Nada. Somos jugadores de rugby de un colegio que estuvimos en el lugar
equivocado en el momento equivocado.
Son cosas muy personales difíciles de transmitir.
Yo tengo la posibilidad de poder comparar. El momento actual que estamos
pasando, comparado con lo que nosotros pasamos allá, para mí es un juego
de niños. Entonces yo soy optimista, vamos para arriba, estamos haciendo
cosas, si es un día nublado mañana vendrá el sol.
Acá no hay crisis financiera ni monetaria. Es más nosotros quemábamos el
dinero.
Y se convirtió en un
hombre de empresa. Corrió en autos, navegó por ríos, hizo expediciones por
el Sahara, estuvo en Alaska, viajó en moto por Europa y por Sudamérica y
lo más importante para él fue que construyó una lindísima familia con dos
hijas que se llaman Verónica y Cecilia y así quiere que lo recuerden, como
padre de familia y amigo de sus amigos.
Siempre se preguntará si lo que hizo en los Andes lo hizo por lo que era
antes: sano, fuerte y lleno de energía, o si es ahora lo que es por lo que
hizo en los Andes...
Héroe: el que realiza un acto heroico, varón que sobresale por sus hazañas
y virtudes. |